En furgoneta por Europa

¡Holaaaa! Somos Iker y Enara y os vamos a contar el viajecito que hicimos por Europa las Navidades del 2018. París, Brujas, Gante, Amsterdam, Basilea, Milan son algunas ciudades que visitamos.

En agosto compramos una camper de segunda mano, una Renault Traffic; una camper bastante básica, para dormir cómodos y poco mas. El lado bueno de que sea tan básica es que nos da la posibilidad de pernoctar en casi cualquier sitio sin problema, ya que pasamos bastante desapercibidos.

Teniendo en cuenta que queríamos estrenar la furgoneta por todo lo alto, que la primera posibilidad iban a ser las Navidades y que yo, Enara, soy una friki de las Navidades, qué mejor idea que adentrarnos en Europa. El objetivo era llegar a Holanda (salíamos desde Barcelona, porque yo paso la Nochebuena ahí) y teniendo eso como base, ideamos el resto de la ruta, haciendo el camino de ida por un lado y el de vuelta por otro. Íbamos a recorrer distintos países, hacernos una idea general de cada uno de ellos, y en un futuro poder volver a esos lugares que nos dejaron con ganas de conocerlos más. También sería un viaje para poner a prueba la furgoneta y percatarnos de las necesidades qué le veíamos, cambios que le podríamos hacer, etc.

La mayoría de las pernoctas las hicimos en la vía pública, parkings exteriores, áreas de autocaravana… excepto en Ámsterdam, que fuimos a un camping. Por lo tanto, en cuanto a ducha, higiene, etc., habíamos apuntado antes de comenzar el viaje zonas en las que podíamos ducharnos. Cabe mencionar que estos países, en la mayoría de las áreas de servicio, ofrecen la posibilidad de ducha por un precio simbólico. De todas formas, también podéis encontrar opciones para ducharos en la aplicación Park4night.

DÍA 1 (25 de diciembre): DEBA-BARCELONA-MILLAU

Iker me vino a buscar a BARCELONA, comimos y salimos hacia Francia. Los dos con esos nervios que habréis sentido en esos super primeros viajes con la casa a cuestas.El primer destino iba a ser París, pero paramos a dormir en un pequeño pueblo de Francia, llamado Millau (pueblo seguro, alejado de la autopista). Entramos en este pueblo, ya que leímos que en la autopista entre Cataluña y París, en las áreas de servicio y pueblos de alrededor, se cometían muchos robos en furgonetas y autocaravanas. Aparcamos en un área de autocaravanas que nos costó 5 euros. A pesar de que sería un pueblo de paso, en el que pernoctar y poco más, fue uno de esos pueblos que nos sorprendió. Salimos a dar una vuelta y las calles estaban desiertas, hacía mucho frío, pero de noche se veía precioso.

   

DÍA 2 (26 de diciembre):MILLAU-PARÍS

Nos despertamos en MILLAU con los cristales de la furgo congelados; algo lógico, pero que no habíamos previsto. Estuvimos un buen rato echando agua, dándole a los parabrisas, hasta que el hielo se fue cayendo poco a poco (empieza a ponerse interesante la aventura). Paramos a desayunar en un área de servicio. El plan para todos los días era beber algo caliente en las cafeterías, pero el resto del desayuno lo llevábamos en la furgo (galletas, cereales, tostadas…).

Llegamos a  PARÍS  al mediodía. Por lo que leímos, era una ciudad donde nos costaría aparcar en una zona céntrica y gratuita. Sin embargo, en uno de los comentarios se hablaba de un parking céntrico, a orillas del Sena y a un paso de la Torre Eiffel, pero que el acceso al mismo estaba algo escondido y que no mucha gente llegaba ahí. Pasamos tres veces por al lado del acceso al parking, hasta que al fin lo pudimos ver, ya que al principio nos parecía una salida peatonal. El asombro fue aún más cuando vimos el sitio; un parking con numerosas plazas libres, gratuito, a orillas del río, tranquilo, gente paseando… y, lo más espectacular, con vistas a la Torre Eiffel Preguntamos a más de una persona a ver si se podía aparcar y a ver si de verdad era gratuito, ya que no nos lo terminábamos de creer, y todos nos afirmaban que sí.

Es obvio que en un día no íbamos a poder ver toda la ciudad, ya que hay mucho que callejear; aun así, a pesar de llegar al mediodía, nos dio tiempo para ver los lugares más emblemáticos de París.

   

DÍA 3 (27 de diciembre): DISNEYLAND PARÍS- BRUJAS

Como cada día, madrugamos y tocaba DISNEYLAND PARÍS (otra de mis ilusiones). No estaba en nuestros planes, pero una vez en PARÍS, no podía quedarme sin ir. Compramos las entradas esa misma noche. No nos quedamos muy satisfechos… La gente que había era demasiada, solo nos pudimos montar en dos atracciones. Por tanto, nos quedamos con las ganas de más. Por lo menos, pudimos disfrutar de los desfiles y espectaculos navideños que hacían con todos los personajes de Disney, fue un volver a la infancia.

Cogimos rumbo a Bélgica. En solo tres horas ya estábamos en  BRUJAS. Aparcamos en un parking muy tranquilo cerca de la estación de autobuses, y a un paso del centro. Brujas, aquella ciudad de cuento de la que tanto habíamos oído hablar, y que una vez te adentras en ella, no te deja de sorprender. Llegamos ya de noche y dimos una vuelta por sus calles, cenamos algo y fuimos a una cervecería, donde nos sirvieron una especie de cata de cervezas, ¡una maravilla!

A la mayoría de ciudades solíamos llegar al anochecer; era curioso ver los lugares primero de noche, iluminados con ese ambiente navideño, pasear por los mercados de navidad... y a la mañana siguiente callejear por ellos a plena luz del día. Comentábamos que eso nos daba la posibilidad de conocer dos facetas muy distintas de las ciudades: la vida de día y la vida de noche.

   

 

DÍA 4 (28 de diciembre): BRUJAS-GANTE

Volvimos a recorrer Brujas, pero esta vez de día. Navegamos también por sus canales, es una forma de obtener otra visión de la ciudad, apreciar mejor sus edificios… Volvimos a la furgoneta y diría que comimos la mejor comida de todo el viaje, ¡cocinamos unas lentejas!

Nos dirigimos hacia GANTE. Aparcamos en un recinto ferial y dando un paseíto, fuimos hasta el centro. También llegamos al anochecer. Una ciudad al estilo de Brujas, pero con mayores dimensiones. Edificios preciosos, mercados de navidad, olor a todo tipo de comidas, la noria, sus canales… Siempre que visito estas ciudades, pienso en cómo podemos tener tan mal gusto arquitectónico aquí, no será tan difícil hacer las calles algo más apacibles a la vista…

Cenamos en un restaurante típico de Gante, aconsejados por una amiga que hizo el Erasmus ahí: Amadeus Gent. Por 18€ por persona, podías comer toda la costilla que quisieses, acompañada de patata asada rellena. Todo riquísimo. Es aconsejable reservar con antelación, ya que suele estar a tope.

Tras cenar, nos fuimos a otro establecimiento típico de Gante: Dulle Griet. Una cervecería curiosa, en la que debes dejar de fianza tu zapato para tomarte la cerveza. Las jarras son tan grandes, que, para evitar los robos, te obligan a dejar el zapato: es decir, al baño descalza, a fumar descalza… Pesaban tanto las jarras que era complicado beberte la cerveza.

       

    

DÍA 5 (29 de diciembre): GANTE -UTRECHT

Callejeamos por el GANTE diurno y tiramos hacia Holanda. La primera parada iba a ser UTRECHT. En cuanto entramos a la ciudad, nos recordó mucho a Ámsterdam. Aparcamos en un aparcamiento gratuito cerca del centro, junto a un canal. Desde el primer momento nos sorprendió ver que las casas estaban muy expuestas, sin cortinas, y mostrando los hogares abiertamente. Callejeamos por el centro, tomamos algunas cervezas y cenamos. Es una pequeña ciudad, pero que merece la pena visitar, tiene mucho ambiente y es considerada la segunda ciudad más visitada de los Países Bajos, por detrás de Ámsterdam.

    

DÍA 6-7 (30-31 de diciembre): UTRECHT- ÁMSTERDAM

Tras desayunar en Utrecht, fuimos dirección a ÁMSTERDAM. Íbamos a pasar dos noches, por lo que decidimos meter la furgo en un camping: Zeeburg. El camping está genial, económico y con buenas instalaciones. Además, entre la gente había muy buen ambiente. Para llegar al centro, se coge el tranvía a pocos metros del camping. Antes de llegar al camping, visitamos un pequeño pueblo cercano, con muchísimo encanto. La primera tarde recorrimos un poco el centro, estuvimos en algunos cofeeshops, cenamos, tomamos algo… Y el próximo día madrugamos para hacer un freetour, que lo recomendamos 100%.

Teniendo en cuenta que era 31 de diciembre, reservamos con antelación un restaurante para la cena, sin mirar mucho, la verdad, porque la mayoría estaban ya completos. Empecé a hablar con una pareja y les extrañó que siendo turistas hubiésemos llegado ahí, ¡nos comentaron que era uno de los mejores restaurantes de  ÁMSTERDAM ! El sitio era muy acogedor y disfrutamos mucho de la comida. Aun así, no os penséis que era de lo más caro de la ciudad, ni mucho menos. Después de cenar, la ciudad se convirtió en un auténtico campo de minas; con lo correctos que son los holandeses, parecía que este día todo valía. Pirotecnia por todos los lados, algo increíble. 

  

DÍA 8 (1 de enero): ÁMSTERDAM -VOLLENDAM, MARKEN, EDAM- DUSSELDORF

Por la mañana queríamos visitar tres pueblos típicos de los Países Bajos:VOLLENDAMMARKENEDAM  , los tres con mucho encanto. Pueblos tranquilos, pesqueros, en los que dar un apacible paseo. Asimismo, en este trayecto, pudimos visitar queserías típicas del país y fábricas de zuecos.

    

Después, fuimos a DUSSELDORF, donde pernoctamos. Aparcamos junto al río y siguiendo un bonito paseo, llegamos hasta el centro. Es una ciudad bonita, pero es verdad que las ciudades anteriores habían dejado el listón muy alto. Además, era año nuevo y se presenciaba ya la resaca de las Navidades, los mercados los estaban recogiendo, había poca gente por las calles…

Recomendamos un bar en el que estuvimos, que se llama Kürzer. Lo llevan estudiantes universitarios y ofrecen cervezas artesanales a un precio asequible, que las elaboran ahí mismo.

   

DÍA 9 (2 de enero): DUSSELDORF-LUXEMBURGO

LUXEMBURGO, un país exótico para nosotros, del cual no teníamos mucha información, pero que nos sorprendió gratamente y que superó nuestras expectativas. La ciudad la vimos entera en un día, y tiene su encanto, un estilo totalmente diferente a lo que veníamos viendo. Además, nos vino bien para rellenar el depósito, porque la gasolina estaba baratísima. Eso sí, solo la gasolina, porque todo lo demás carísimo… Aun así, nos quedamos satisfechos con esta parada, ya que de ser algo de paso, acabo siendo un lugar que nos gustó. Pernoctamos en un parking muy cerca de la ciudad.

   

DÍA 10 (3 de enero):  LUXEMBURGO-BASILEA-LUCERNA-MILÁN

 Despertamos en LUXEMBURGO, y la furgoneta no tiraba, ni para adelante, ni para atrás, como si el freno de mano estuviese estancado. Y efectivamente, después de mirar en internet, llegamos a la conclusión de que el freno de mano se nos había congelado. Tuvimos que esperar calentando el motor, hasta que finalmente logramos ponernos en marcha. Para la siguiente, ya hemos aprendido: en estos países tan fríos, no hay que dejar puesto el freno de mano.

El próximo destino era Suiza; sabíamos que para pernoctar estaba complicado y que, además, era muy caro. Finalmente, decidimos visitar durante el día Basilea y Lucerna, y adentrarnos ya en Italia. Suiza es uno de los países, junto con Holanda, con el que nos quedamos con ganas de conocer más. Creo que hay mucho que descubrir.

        

Llegamos a MILAN al anochecer y aparcamos en un parking gratuito, cercano al centro. Nos llamó mucho la atención esta ciudad. Una ciudad llena de contrastes. Se juntaban el lujo y la auténtica pobreza en un mismo espacio. Era impresionante ver escaparates con precios millonarios, y junto a esos escaparates, “cuidando” las tiendas, decenas de personas sin hogar, durmiendo a sus pies. Eso sí, cuando volvimos a la mañana al mismo lugar, todo “limpio”. No pudo faltar una pizza y un plato de pasta italiana en nuestra primera visita al país.

DÍA 11 (4 de enero): MILÁN- GÉNOVA- MARTIGUÉS

Despertamos en MILÁN y nos pareció suficiente lo visto la noche anterior, por lo que nos dirigimos a GÉNOVA. Otra ciudad a la que fuimos con pocas expectativas, pero que nos sorprendió. Una parte vieja muy pintoresca, y un puerto más moderno. Nos pareció gracioso que vimos en el puerto el barco de “Piolín”, ese barco que mandaron a los policías de Cataluña durante los altercados de octubre.

Nos vamos acercando a casa, y antes paramos en Francia: MARTIGUES. Era la última noche y decidimos coger un hostal. Se trata de un pueblo costero, pequeño y tranquilo, aunque en verano debe de ser muy turístico.

    

DÍA 12 (5 de enero): MARTIGUÉS-DEBA

Llegamos a casa tras este largo e inolvidable viaje, y no, no nos tomamos esos dos días antes de empezar a trabajar como días de descanso, sino que llegamos justo para el “Soroferi” de DEBA, dejar las maletas y a la calle.

Muchas gracias  Enara e Iker,  por enseñarnos vuestro viaje.  

A nosotros nos ha gustado y hemos tomado nota de vuestras recomendaciones ¿ y a vosotros? smile  

Y si queréis vivir una aventura así, no dudéis en contactarnos clicando AQUÍ